Huracán
"Pero recuerda que el viento es del reino del tiempo..."
Estos días todo se mueve fuerte: las tejas se caen, los vidrios se rompen, los árboles llueven. El viento se copia del mar aunque el mar se mueva por el viento. Las señoras-gato gritan por la ventana como si el mundo no se hubiera acabado ya.
Me pongo en la ridícula tarea de llevar una gallina rosada de cristal en el bolsillo. La envuelvo en una bolsa de pan y me dispongo a atravesar esa fuerza fundamental e invisible mientras dos perros me tironean cada uno hacia su lado.
Me digo que si la gallina llega intacta en medio de tanta revolución algo habremos ganado. Y cuando digo habremos hablo como planta, hablo como pie de señora desconocida, hablo como nevado presente pero distante. Algo habremos ganado si las cosas pequeñas siguen importando, algo habremos ganado si saludo todos los días a Gustav, algo habremos ganado si la fragilidad (sea la que sea) todavía tiene un lugar.
Hace tiempo —y cuando digo tiempo hablo de espacio— que no caminaba en medio de huracanes, y no me refiero al viento. El huracán es esta ilusión: los dictadores se quedan, las bombas siguen cayendo, los niños siguen muriendo. Un día me dijeron que los huracanes tienen ojos; yo siento que tienen como bocas que en vez de tragar escupen.
En el centro está la paradoja, en el centro está la paradoja. La paradoja es un árbol que parece quieto pero no lo está, es el rayo de sol que atraviesa la nube. La paradoja es el huracán, la paradoja es una espiral, la espiral no existe. La espiral.
—Fin—
Escribí este texto en agosto del año pasado —un mes de un viento muy loco en Bogotá— pero todavía se siente muy pertinente. Aquí pueden ver cómo era el viento.
Gracias por leer.
Liliana Merizalde
Otra razón para haber leído esto
Tres en realidad:
Algo que dijo la admirada Mariana Matija en un curso que tomé con ella el año pasado —llamado “Nuestro papel en la crisis ecológica”— que me llevó a entender mucho sobre los lenguajes de la tierra y la relación de todo con todo.
Por cierto, si no han leído su libro Niñapajaroglaciar, se los súper recomiendo (de hecho, me gustaría escribir una carta sobre eso). Ahora que lo pienso, tal vez estaba leyendo ese libro cuando escribí este texto.
Esta canción preciosa del trovador chileno Manuel García, a quien pude ver en vivo ayer en Bogotá, y la parte de la letra que más me gusta:
El podcast que últimamente le recomiendo a todo el mundo —y del que seguro escribiré más adelante también:
Sobre mí
Soy artista visual, fotógrafa, realizadora audiovisual y literata en una vida pasada dentro de esta misma encarnación. A veces esa vida se quiere volver a apoderar de mí —hice esto para permitírselo.
Horizonte de sucesos es un laboratorio de escritura creativa y de otros bordes de los muchos universos observables (y no). Si quieres hacer parte de esto y escribir conmigo, déjame un comentario o un mensaje directo.






Que lindo! Encima nombras a Mariana que la admiro profundamente